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Mejora paridad con Brasil: real subió 20% ante el peso en junio

A LA DEVALUACIÓN DE LA MONEDA LOCAL SE LE SUMÓ UNA FUERTE APRECIACIÓN CAMBIARIA EN ESE PAÍS
Se recupera el valor de los activos brasileños en el mundo, a tono con una visión optimista sobre su economía.

El panorama cambió abruptamente de un mes a otro: la Argentina pasó de lidiar todos los días de abril y mayo con un peso que tendía a apreciarse, y amenazaba con hundirse debajo de los $14 y restar competitividad al sector exportador, a tener que defender la moneda, en junio y julio, con fuertes ventas de divisas del Banco Central para evitar una mayor devaluación que se trasladara a precios. Influyó en esto un factor global determinante, como el «brexit» (el referendo que votó por la separación del Reino Unido de la Unión Europea revirtió el flujo de capitales de las economías emergentes y los dirigió hacia economías más seguras), y algunas decisiones locales, como la baja de tasas y una flexibilización que se concedió a los bancos argentinos para tener mayor cantidad de dólares en cartera.

Con esta combinación de fenómenos, sólo en este lapso la Argentina consiguió mejorar inesperadamente su relación cambiaria con Brasil: el tipo de cambio con ese país (el bilateral) mejoró casi un 20% en los 30 días de junio, y revirtió con esto una dinámica que se había repetido en los primeros cinco meses del año. El real, en pesos, subió de $3,88 a $4,64 en junio; y avanzó, en rigor, un 19% descontando la inflación de ambos países.

Sucede que, al mismo tiempo que el peso empezó a depreciarse en el mercado local frente al dólar, Brasil se ve favorecido con una mejora en las perspectivas sobre su economía y un fuerte rebote del precio de sus activos. «El punto es que tiene un muy buen resultado de su cuenta corriente, lo que le permitió detener la depreciación del real y el deterioro en el balance de sus empresas. Y a esto tenemos que sumarle que, por condiciones externas, mejoraron los precios de los commodities y que la inflación doméstica empezó a descender», comentó a este diario el economista jefe de la consultora Elypsis, Gabriel Zelpo.

El valor que asignan los inversores a los activos brasileños parece haber tocado fondo. La acción de la compañía Petrobras subió en junio un 22% y en el mismo período -a pesar de que el «brexit» fue un castigo para la mayoría de los mercados emergentes- el Bovespa avanzó 7,7%. El EWZ, el fondo que replica una canasta de acciones brasileñas, mejoró 11% en ese mes. Y el riesgo de los bonos soberanos de Brasil (el EMBI+) se redujo un 14%, a pesar de que fueron semanas en las que hubo más miedo y volatilidad a nivel global.

En la economía real de ese país también empiezan a verse algunos brotes prometedores: la actividad repuntó levemente en abril según el indicador de su banco central; y en mayo el saldo de su cuenta corriente fue el mejor de los últimos nueve años. A tono con esto, las exportaciones argentinas de manufacturas de origen industrial hacia Brasil reflejaron una incipiente desaceleración en los últimos meses, y muestran los primeros indicios de lo que puede ser una reactivación del comercio bilateral entre ambos países, no sólo por una rebote brasileño sino, también, por una fuerte mejora en la paridad cambiaria.

Fuente: Ámbito.com