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Perspectivas de inversión

Tras el paso por Buenos Aires de más de 700 abogados corporativos de distintos países, se renovaron las perspectivas de nuevos negocios. Los motivos y lo que falta para el despegue. El capital latino mira con ganas hacia el sur del continente. Energía, agronegocios, infraestructura y telecomunicaciones, los sectores más apetecibles.

Si, como se dice, los abogados de empresa son el termómetro de la economía, el otoño pinta para bermuditas y mangas cortas.

Esa sensación primaveral dejó el paso por Buenos Aires de más de siete centenas de profesionales de todo el continente (y algunos más que cruzaron el Atlántico, Pacífico e Índico) que convergieron en la reunión de mergers and acquisitions que organizó en la Reina del Plata el Latin American Forum de la International Bar Association.

Las perspectivas en materia de inversiones son muy altas. La primera señal es que la cantidad de inscritos en esta conferencia regional de M&A de la IBA fue récord, con más de 700 inscritos, a pesar de que el fee de inscripción rondaba los u$s 1200 y que los costos comparativos de Buenos Aires no son ciertamente los más económicos, enmarca Carolina Zang, managing partner de Zang, Bergel & Viñes y una de las organizadoras del encuentro.

Como es usual, los extranjeros siempre son más optimistas dado que ven la cosas con mayor distancia y perspectiva. Bancos y fondos de inversión indicaron que la mitad de los proyectos que tienen en el pipeline en la región corresponden a la Argentina, adelanta la abogada.

En materia de expectativas, Tomás Allende, socio del Estudio Beccar Varela, coincidió en que son positivas, en especial por los cambios que se advierten desde el exterior: normalización del sistema financiero, eliminación del cepo, vuelta a los mercados de capitales por haber cerrado un acuerdo con los hold outs, una administración más accesible y técnica con miras a facilitar las inversiones, enumera.

En cuanto a las complicaciones políticas de los últimos tiempos, parecieran quedar reservadas al ámbito de discusión de los locales, dice.

Por su parte, Francisco Roggero, socio de Bulló Abogados, se muestra con cautela. Las conclusiones en materia de inversión en nuestro país no difieren mucho de lo que pensábamos. Hay interés en la Argentina, pero aún faltan señales más claras y muestras de políticas de largo plazo para que lluevan las inversiones. Por el momento, creemos que las perspectivas son mejores, buenas, pero aun modestas. Claramente no se dio la lluvia ni parece que vaya a darse en el corto plazo, reconoce luego de haber hablado con buena parte de los decisores que asistieron al evento.

Más optimista, Pablo Artagaveytia, socio de Marval, O’Farrell & Mairal, señala que el gran número de asistentes confirmó que existe un gran interés respecto a la actual situación de la Argentina en el mercado internacional. “Hay sostenidamente un interés en el país que no se notaba en eventos anteriores. Las grandes firmas internacionales están claramente con un ojo en el mercado argentino, ya que sienten que la reactivación les ofrecerá nuevas oportunidades de negocios, transmite.

Con él coincide P. Eugenio Aramburu (Pérez Alati, Grondona, Benites, Arntsen & Martínez De Hoz (h)), al decir que hay un renovado interés por la Argentina de inversores extranjeros. Existe una opinión prácticamente unánime en el exterior (de) que la Argentina ha dejado atrás un régimen populista, y está tomando las decisiones correctas para volver a insertarse en el mundo, señala.

Lisandro Allende, fundador de Allende & Ferrante Abogados, remarca, en tanto, una buena predisposición por parte de los colegas extranjeros. Según lo comentado por ellos, como representantes de sus clientes con inversiones fuera de sus jurisdicciones, estarían todos muy atentos al despegue económico argentino. Los brasileños especialmente, pero también chilenos y estadounidenses, enumera.

¿Y entonces?

Recogido un humor altamente favorable, con inversores y receptores a la espera de la concreción, la gran pregunta es qué falta, todavía, para que todo lo anterior se materialice en el postergado y ansiado segundo semestre.

Tiempo. Los argentinos somos muy ansiosos, responde Zang. Luego de 15 años de emergencia y populismo, el cambio lleva su tiempo, refuerza.

Primero, se genera la expectativa internacional. Luego, se desarrolla el contexto para las inversiones financieras (levantamiento del cepo cambiario, acuerdo con los hold outs, regeneración del Indec, eliminación gradual de subsidios, liberación de restricciones para el ingreso y salida de fondos). Al mismo tiempo, se completan reformas en sectores como telecomunicaciones y energía, se sanciona la ley de PPP’s, seguido de los proyectos de ley de emprendedores, defensa de la competencia, anticorrupción, mercado de capitales, etcétera, enumera.

Entre los «peros» recogidos durante el evento, la socia administradora de ZBV menciona la necesidad de que continúe la baja de la inflación y el gasto público. En cuanto a «temores», apunta sobre lo que pueda suceder con las próximas elecciones a nivel de percepción a futuro, señala, pues cualquiera sea el resultado no va a variar la relación de fuerzas en el Congreso.

Al factor tiempo, el socio de Beccar Varela le suma el poder mostrar que, independientemente de la continuidad del gobierno (que ciertamente facilitaría las cosas), la Argentina es «un país creíble y con seguridad jurídica».

En contexto, la región se encuentra en un momento con no pocas complicaciones. Chile y Ecuador con elecciones, México con la problemática Trump, Brasil con las complicaciones políticas de los casos de corrupción, Perú con efectos similares aun teniendo una administración nueva con perfil similar a la Argentina. Deberían favorecer a nuestro como destinatario de la inversión extranjera, razona.

En lo que refiere a temores, Tomás Allende reconoce que la incógnita sobre las políticas de Trump y la situación de Europa fueron el denominador común a la hora de discutir sobre los posibles obstáculos para un desarrollo más sostenido y rápido de las inversiones desde el exterior. Quizás no tanto por la Argentina, sino por la toma de decisiones en los países de origen, aclara el abogado.

Asimismo, las derivaciones del Lavajato, que continúa teniendo efectos en los países de la región, están afectando determinadas industrias, por cuanto los potenciales compradores no quieren terminar envueltos en algún cuestionamiento reputacional, dice, aunque redondea: Entiendo que las recientes transacciones del mercado (fundamentalmente llevadas a cabo por grupos argentinos) deberían dar un impulso mayor a la actividad de M&A por parte de extranjeros, dice.

Más voces

Siguiendo con el pulso extranjero, Roggero vuelve a la cautela y suma algunas variantes más a la lista de pendientes. Falta aún regulación (en determinados sectores), reglas claras y que se vean políticas de largo plazo. Hay gente honesta y preparada en el gobierno, pero faltan resultados que atraigan al inversor, comenta.

Aramburu, en tanto, también es de la idea de que «las inversiones requieren tiempo para materializarse».

Muchos inversores extranjeros que un año atrás no pensaban invertir en la Argentina, están analizando posibles desembarcos en el país, se entusiasma. Tomará un tiempo para que esas inversiones se concreten, pero -por la propia naturaleza de nuestra profesión- los abogados tenemos la suerte de involucrarnos desde el inicio del proceso, y como estudio tenemos muchos nuevos proyectos de inversión en cartera, celebra.

De una conversación en otra, la conclusión del abogado de Pagbam es que los principales temores o peros los generamos los propios argentinos. A mi juicio, los extranjeros son mucho más optimistas que nosotros respecto a esta nueva etapa de la Argentina. Los principales reparos provienen de abogados locales que asignan al resultado de las elecciones de medio término un papel más trascendente del que realmente tienen, dispara.

Artagaveytia encuentra un punto medio y señala que algunas inversiones se vienen materializando conforme a las nuevas señales que envía el gobierno, mientras que otras tardaran un poco más, pero se irán materializando a medida que vean que el país puede generar un ambiente de seguridad jurídica razonable.

Para el name partner de Allende o Ferrante Abogados, en tanto, solamente falta que se ofrezcan situaciones concretas de inversión. No es una situación donde haya desconfianza o inseguridad jurídica. Es más una situación de inercia, inmovilidad, diagnostica.

Por otra parte, recuerda, la semana de la IBA coincidió con varias movilizaciones en las calles porteñas, a lo que se sumó la obra de remodelación en la avenida Del Libertador, altura Retiro, sede del evento, lo que derivó en un notorio caos en la ciudad que repercutió en la percepción de los asistentes.

No fue positivo el efecto, obviamente. De ahí que muchos visitantes comentaron que sería bueno que el gobierno rápidamente consiga un acuerdo con los gremios, recomienda, y agrega: La incertidumbre nunca es buena para el clima de inversiones extranjeras.

FUENTE: Cronista