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2018: un año de incógnitas para la maquinaria agrícola

Tras un muy buen 2017, la sequía que afecta a la zona agropecuaria núcleo obliga a bajar a las expectativas del sector, que reduciría sus ventas un 25%. La voz de los industriales.

La cosecha gruesa se perfila como la peor desde 1998/99 debido a la sequía que afecta al agro y el sector de maquinaria agrícola. Especialistas estiman que las ventas de maquinaria podrían bajar 25% frente al año pasado.

El déficit hídrico afectará a los sectores que dependen del agro: según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la “peor sequía en los últimos 50 años” recortará la cosecha de soja a 40 millones de toneladas, y la de maíz a 32 millones. A nivel macro, expertos aseguran que con estas cantidades será difícil alcanzar la meta que se impuso el gobierno de 3,5% de crecimiento del PBI para este año.

El techo a superar es alto. En 2017, según el Indec, las ventas alcanzaron una facturación de $ 31.192 millones, un 56,8% más que en 2016. Los tractores y cosechadoras presentaron los mayores aumentos de facturación, con 70,7 % y 56,1 %, respectivamente. Los implementos aumentaron 46,9% y las sembradoras, 39,1%. En cantidad de unidades, fueron 9696 tractores; es decir, un aumento de 45,3%; 1455 cosechadoras, 9401 implementos y 2217 sembradoras. ¿Razones? Las políticas que impulsaron la producción agrícola en general.

Especialistas estiman que las ventas de maquinaria podrían bajar 25% frente al año pasado.

“Esperábamos un 2018 igual o mejor. Esta sequía va a afectar. Va a haber una caída en la producción y se verá afectada la demanda de maquinaría”, dice Raúl Crucianelli, presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola. “Si bien el productor puede salir hecho, no habrá un remanente de cosecha para invertir”, agrega Crucianelli, que lleva adelante una de las firmas referentes del mercado de cosechadoras a nivel nacional.

Según la Oficina de Riesgo Agropecuario del Ministerio de Agroindustria, en la pampa húmeda llovió unos 150 milímetros por debajo de lo normal, con zonas críticas como Marcos Juárez, Córdoba. Las tendencias climáticas no ayudan: según el SMN, el déficit hídrico seguirá siendo noticia en el invierno. Y se suman las primeras heladas del otoño que afectan el proceso de maduración de los cultivos.
Nicolás Ballestero, presidente de la Asociación de Fabricantes Argentinos de Tractores (AFAT), plantea un efecto diferente entre tractores y cosechadoras. “Enero empezó bien, pero a medida que se fue prolongando la sequía se fue apagando el mercado. Creemos que el mercado de cosechadoras va a sufrir mucho, ya que los movimientos fuertes se dan ahora; mientras que el de tractores tiene mayor tracción en la segunda mitad del año”, analiza Ballestero. Y agrega: “No todo es negativo. Hoy, se encuentran ofertas y facilidades que el año pasado no había”.

Según el SMN, el déficit hídrico seguirá siendo noticia en el invierno.

ExpoAgro dejó buenas expectativas en Néstor Cestari, presidente de Cestari, firma del mercado de tolvas. “La sequía afecta a la zona núcleo, pero otras partes no sufrieron tanto. Se suma el buen precio de los cereales. En la expo noté entusiasmo en los productores. Me imaginé un año más duro. Después de la cosecha es cuando hay que empezar a ver la realidad. Ojalá se pueda hacer trigo para tener otra entrada en el año y que estas lluvias que llegaron sirvan para pasturas. El panorama es incierto”, dice Cestari, y añade que 2017 fue un año positivo para su empresa.

Cosechadoras y créditos
La sequía se combina con otros factores que pueden recortar el mercado de sembradoras en un 20% y reducir la inversión en cosechadoras entre un 25% y un 30%, respecto a 2017, de acuerdo al Área de Mecanización Agrícola del INTA Manfredi.

Según los especialistas, las millones de toneladas de granos que se perderán representan el 70% del excedente de reinversión. Se agrega que habría una reducción de disponibilidad de créditos para los productores, que el bono fiscal que perciben los fabricantes se redujo del 14% al 10%, y que los costos de los servicios argentinos no paran de escalar.

“Me preocupa que los créditos del Banco Nación y del Banco Provincia dejen de estar disponibles, como se rumorea. Es difícil que con las tasas que está pagando el Gobierno el productor consiga buenos créditos para la producción, salvo que lo haga en dólares”, plantea Cestari.
En AFAT, reclaman más estabilidad crediticia. “Para que el productor se aliente a comprar las reglas crediticias tienen que ser claras y permanentes, con un plan a largo plazo y un monto definido”, reclama Ballestero. En el INTA advierten que “el crédito con tasas convenientes y la intervención del Estado con medidas paliativas y también estimuladoras de inversiones en maquinaría fabricada en la Argentina” serán claves para estimular el sector.

Si bien el reciente lanzamiento de la mesa sectorial de maquinaria agrícola por parte del Ministerio de Producción fue considerada una buena noticia en el sector, aún se reclaman medidas más dinámicas para lograr mayor competitividad.
Según la BCR, las exportaciones de maquinaria agrícola lograron en 2017 revertir la baja que se había registrado en los últimos años. A noviembre, las exportaciones acumularon u$s 63,5 millones, una suba del 11% respecto de 2016. Pero esa tendencia alcista está lejos de acercarse al crecimiento de las importaciones.

Según el Indec, la facturación de tractores, implementos y cosechadoras de origen importado registró incrementos significativos durante 2017 alcanzando 133%, 127% y 90%, en comparación con 2016.

En esta diferencia recaen las preocupaciones. “La exportación sirve para palear momentos difíciles y para abrir mercados hay que ser competitivos. Y ahí, aún,estamos mal. Se vienen reclamando condiciones. Tenemos un alto costo país. Hay que empezar a achicar el gasto.
Esperamos medidas desde lo impositivo, pero que impacten ya. Queremos exportar ya. Las medidas son graduales, pero hay situaciones que no tienen tanto tiempo. La falta de precios competitivos nos dejó afuera del mundo”, dice Crucianelli. “Necesitamos medidas ágiles para ganar mercados”, pide Víctor Juri, dueño de una fábrica de sembradoras, fertilizadoras y tolvas en Carmen de Areco.

Competir en Brasil es la meta más ambiciosa de los fabricantes. “Para darle volumen a la industria nacional hay que lograr que el producto argentino sea considerado en Brasil como un producto local. En la Argentina, los equipos brasileños tienen financiamiento. En cambio, un tractor nacional no tiene chance de participar en el mercado brasileño porque hay incentivos a la producción local”, dice Ballestero.

Las condiciones para ingresar al mercado brasileño generan polémica. “No nos oponemos a la importación, pero sí debe ser más regulada. Cuando vamos a Brasil, si no integramos el 60% del equipo con repuestos de allá, no podemos conseguir financiamiento. Acá se venden máquinas que dicen ser nacionales, y no llegan ni al 20% de local. Queremos reglas claras. Al que no integre ese 60% acá, que no le den los beneficios del Banco Nación; si no, el banco se queda sin plata para financiar lo genuino”, advierte Cestari.

Si bien la sequía pega fuerte en la economía de los productores, son los contratistas de maquinaría agrícola los que se llevan la parte, perdiendo trabajo. “Cuando hay menos hectáreas para trillar, sobran máquinas, y cuando esto pasa baja el precio del servicio”, describe Ballestero. “Detrás de un productor, hay un contratista, y son ellos quienes van a acusar los golpes que tenga el productor”, cierra Cestari.

FUENTE: Cronista